¿SABES?.. ¡ESTOY EMBARAZADA!..

YO NO PARTICIPE, ME GANÓ LA TOS.

Caray, ¿cuando pasó?, si utilice condón…. ¡me va a pegar mi mamá!

EL EMBARAZO DURANTE LA ADOLESCENCIA:

Detrás del embarazo en la adolescencia, existe un problema multicausal y con marcadas consecuencias sociales, también se mueven diferencias de género entre muchachas y muchachos, confirman estudios y especialistas. “Esas inequidades y patrones se identifican, por ejemplo, en el inicio de relaciones sexuales tempranas y sin negociación, así como el uso inconsistente de métodos de protección”. Los expertos dicen: que detrás de no pocos embarazos tempranos funcionan también criterios de estabilidad de la pareja con menos de un mes de estar juntos, con el consiguiente retiro del uso del condón y la reproducción de patrones familiares de maternidad adolescente. En estudios y seguimientos se ha verificado que “no hay un proceso de toma de decisión en el tema de la maternidad adulta y tampoco, por lo tanto, en la adolescencia, en donde estos embarazos ocurren casi siempre por ‘accidente’ “. Con niveles de fecundidad muy bajos, por debajo del reemplazo desde hace más de tres décadas, la fecundidad sigue siendo temprana, pues aproximadamente 58% de los nacimientos ocurren en mujeres entre 20 y 29 años de edad.

Condenado dragón... tú la embarazaste...

Condenado dragón… ¡tú la embarazaste!..

En ese panorama, la fecundidad adolescente representa 16 % del total, con diferencias territoriales y al interior de ese grupo de edades, precisan los especialistas.

Tradicionalmente, el embarazo adolescente ha sido superior en las regiones más pobres y, respecto a las edades, se mantiene estable entre 12 y 14 años; disminuye ligeramente de 18 a 19 años y crece en el grupo de 15 a 17 años. La edad promedio ha ido disminuyendo, para ubicarse en 17 años en 2011.

En la región que nos ocupa —Latinoamérica 38 % de las jóvenes adolescentes se embarazan antes de cumplir los 20 años de edad y casi 20 % de los bebés nacidos vivos son de madres muy jóvenes, a veces casi niñas. Sin embargo, “el embarazo en la adolescencia es una alerta encendida que requiere de atención”, al referir que ese indicador no tiene el mismo comportamiento que otros, como la mortalidad materna o la infantil, al compararla con resultados en países desarrollados.

El investigador aclara: “se trata de un problema de múltiples causas, incluidas las desventajas económicas, la falta de empleo, de grupos de apoyo, carencias afectivas, la inseguridad, la baja autoestima, la pobre comunicación en la familia, entre otras consecuencias como son sueños pospuestos, frustraciones personales y sociales, ingreso en forma  temprana a roles de la “adultés”, angustia, incertidumbres y finalmente abandono del compañero para caer la responsabilidad de la crianza y educación del bebé en  la madre del bebé y su familia.

Guerra psicológica...

Guerra psicológica…

Otro aspecto, en el que se impone trabajar, es la participación masculina, “se descarga la responsabilidad solo en las muchachas y éste es un problema que involucra a ambos sexos”.

Aunque la decisión de proseguir con un embarazo atañe a las mujeres se constata, por estudios y práctica cotidiana, que los varones se desentienden y no asumen la responsabilidad que comparten al no prevenir que el embarazo “no deseado”. La mayoría de las veces, termina en aborto otras —las menos— en parto; son las muchachas y sus familias, repetimos, las que encaran el problema. A especialistas y autoridades de salud pública les debe preocupar, por igual, las elevadas tasas de aborto entre adolescentes, por encima de las tasas generales de la población femenina.

paternidad "responsable".

paternidad “responsable”.

En la actualidad el aborto, que se realiza por personal experimentado, en condiciones adecuadas, en algunos países en donde no está penalizado. “Pero también se ha hecho un uso irracional de ese recurso. Además no les hablan con soltura a las adolescentes sobre los riesgos a los que se exponen, a la problemática que crece al decidir proseguir el embarazo”.

“Por eso es tan importante la educación sexual enfocada particularmente hacia esas edades y no vista solo como responsabilidad de una institución, es un asunto de interés social, de todas las personas, en donde deben de participar los padres, principalmente, los maestros de las escuelas y —sobre todo— los actores de esta problemática: los adolescentes”. Ello requiere, en opinión de los especialistas, de la formación de recursos humanos con vistas a trabajar una comunicación acertada. “Partimos de que el embarazo es un derecho de las mujeres, pero esa decisión debe ser responsable e informada y si es posible entre parejas”.

haiga sido como haiga sido...

¡haiga sido, ¡hic!,. como haiga sido!.. ¡hic!

La mayoría de los adolescentes, varones, en el mundo no piensa en ser padres. Según diversas investigaciones, esa posibilidad les parece lejana, distante y ajena a su responsabilidad y plan de vida inmediato.

Conozcamos algunas opiniones de campo: Para Raymundo (cambiamos el nombre, por obvias razones), estudiante de nivel medio superior (el equivalente a bachillerato), de 17 años comenta: —”El embarazo es un problema de las muchachas”, asegura… —”Yo no obligo a mis novias a acostarse conmigo y si quieren usar preservativo, aunque no me gusta, me lo pongo sin chistar; pero si salen embarazadas es su decisión”, argumentó. En otras opiniones: —“El embarazo es un asunto de las mujeres y, aunque uno quiera asumir la parte que le toca, los padres de la muchacha nunca te dejan, la llevan a hacerse un aborto y como si tú no existieras”, detalló también “Eruviel”, otro joven estudiante. Por otro lado “Ray” nos comenta: “Es que las familias de las muchachas presionan, cuando uno tiene ya tiempo de novios: ¿cuándo se casan?.. y después de ese cuestionamiento, si uno tiene planes para hacerlo la presión es muy dura… y con la de la casa de uno al juntarse… ¡uuuf!, y al final logran separarnos… pues nuestros planes o proyectos de vida aún no están maduros….

is barniz... ellas son las culpables...

is barniz… ellas son las culpables… y sus familias…

Opiniones como las de los muchachos interrogados, fueron reafirmadas por otros jóvenes y especialistas, durante el curso de la investigación.

El rol del adolescente varón en la anticoncepción.

Se han explorado aspectos de la conducta sexual en los adolescentes varones y su postura frente a la anticoncepción, el embarazo y la paternidad, las conclusiones confirmaron un hecho ya documentado por estudios anteriores: la edad de inicio de las relaciones sexuales es baja en la región y, en el caso de los varones, ronda los 14 años.

La mayoría de estos muchachos tuvo su primera relación sin protección y, cuando utilizan el condón, ese uso está condicionado a la prevención de las infecciones de transmisión sexual y no como método anticonceptivo.

Como resultado, los varones responsabilizan a las muchachas del embarazo y, si tienen que tomar partido en alguna decisión, están a favor del aborto. A la par, la paternidad es una meta lejana y distante, de la cual no se sienten responsables o aptos para ello.

yo decido... solo yo... él no quiere saber nada...

yo decido… solo yo… él no quiere saber nada…

Paradójicamente, las muchachas y sus familias comparten esta creencia. En las tradiciones se mantiene el papel de sumisión de la mujer en lo sexual y el embarazo no deseado es considerado por la mujer y por su familia como un problema de ellos y no de su pareja, advierte el estudio.

El aborto en adolescentes en un contexto legal.

“Aunque las leyes, en general, consideran que la fecundidad es deber de ambos dentro de la pareja, para la sociedad, la familia de la mujer es quién debe asumir, no solo la responsabilidad de la decisión de ella, también el apoyarla incondicionalmente, mientras que el varón; la pareja y la  familia de este, no la percibe como suya”.

En otro aspecto.

“Se conoce muy poco respecto al papel jugado en la práctica del aborto por el varón de la pareja y los indicios llevan a que solo participan la mujer y la familia de ella”.

En los pocos casos en que los muchachos comparten su responsabilidad paterna en un embarazo temprano que llega a término, los costos no son menores que para sus compañeras de generación.

yo ni las alcanzo...

yo ni las alcanzo… porque tengo más de 50 años, soy diabético, aún así corro …

“Aunque es menos frecuente que los varones tengan participación activa como padres adolescentes, en los casos en que ocurre, el costo psicológico y social también es muy alto: se saltan etapas y rompen con el desarrollo lógico de su edad, sienten que “no encajan” y contráen nuevas obligaciones, compiten con las actividades propias del contexto en que viven.

Muchos elementos apuntan a la necesidad de seguir investigando sobre el tema, que pone señales de alarma en el panorama socialdemográfico y de salud, alertan a especialistas, sobre todo en la región de Latino América.

En el contexto del embarazo temprano existe el abandono escolar y altas tasas de aborto, inequidades de género que condicionan el inicio de relaciones sexuales sin negociación, uso inconsistente de métodos de protección, errados criterios de lo que significa tener una pareja estable, entre otras amenazas y probemáticas. Al embarazo temprano se le debe dar una mirada también desde lo masculino, porque: “son muchos los factores que intervienen en el caso de los varones” y no siempre se tienen en cuenta.

Los pediatras y otros especialistas en el tema consideran que la participación de los varones en la anticoncepción y los embarazos adolescentes aún resulta poco investigada e insuficientemente abordada desde las instituciones y programas sociales de los diversos gobiernos o entidades de salud pública.

“Se dan muchas cosas por “conocidas” sobre la salud y el desarrollo de los adolescentes varones”, asevera en otra investigación, que se publico en el año de 2011 en una Revista de Especialidades Médico-Quirúrgicas que edita en México el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, (ISSSTE).

solicitamos más información... sobre todo para los varones.

solicitamos más información… sobre todo para los varones.

Según ese estudio indica que la mayoría de las personas supone que los muchachos están bien informados, o que deben estarlo; que no tienen dudas referentes a su sexualidad y conocen a la perfección los cambios que ocurren en sus cuerpos.

Igualmente, indica que tienen pocas necesidades, ven su sexualidad, floreciente, sin dificultades, que su desarrollo corre pocos riesgos en comparación con las adolescentes mujeres.

Sin embargo: “las investigaciones de esta década sugieren que las necesidades de salud de los hombres, especialmente los adolescentes, son más urgentes de lo que se pensaba”, indica el texto publicado por la revista mexicana.

En ese mismo renglón: “en el resultado de esos estudios, se sostiene que en el caso de los varones, sus propias percepciones de la masculinidad los llevan, en no pocos casos, a asumir conductas de riesgo.

solo para ver si tienes hhhh... cabr....

solo para ver si tienes hhhh.uu  ee vvvooooosssss.. cabr….

Esta situación los lleva cambiar frecuentemente de pareja y no protegerse al tener la relación sexual, por lo que pueden enfermar o llegar a ser padres sin desearlo: “De los hombres se espera que sean activos, productivos y orientados hacia afuera, a lo externo. Además, debido a la permanencia de patrones sexistas en la educación familiar, se les enseña a no valorar el peligro, lo cual los pone en situaciones vulnerables”.

Fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseveran que entre los adolescentes existen tasas elevadas de contagio e incidencia de las infecciones de transmisión sexual y de VIH/Sida. ¿Qué ocurre con los muchachos?, una revisión bibliográfica sobre la salud y el desarrollo de los adolescentes publicada por esta organización internacional en 2007 indica lo que señalamos anteriormente.

como caballeros hic´ no sabemos en que coloña, ni cuatos, hic.

¡como caballeros, hic´! ¡olvidamos!, no tenemos memoria: no sabemos en que coloña, ni cuantos, hic.

En los países latinos, las relaciones al interior de la familia, donde predominan la incomunicación y la imposición de deberes y normas por parte de los padres, en detrimento de la conversación y las estrategias de negociación; además de la poca preparación para el momento de la iniciación sexual, también están impactando el perfil del embarazo adolescente.

El valor de la educación sexual y de conseguir una comunicación eficaz con muchachas y muchachos, pero desde todos estos espacios: familia, escuela, instituciones de salud, se alza entonces como reto urgente para la sociedad en que vivimos, que debe de atenderse en forma prioritaria y evitar, en lo posible, los embarazos no deseados. julio de 2013…

Para mayor información 11 08 90 18: CMDH.

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